Saturday August 17 2019
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Para volver a la ruta del crecimiento es clave fortalecer la relación con Estados Unidos

Por: Nathalie Cely Suarez

Ecuador enfrentará un nuevo escenario internacional, aún incierto en relación al nivel de proteccionismo que implementará su primer socio comercial, Estados Unidos.  El presidente Trump, quien recientemente cumpliera sus 100 días en el poder, ha planteado la renegociación del tratado de libre comercio con México y Canadá; la posibilidad de incrementar los aranceles a los países con mayor déficit comercial, así como establecer un “impuesto de ajuste fronterizo”, cuyo principal candidato es un impuesto que ha sido denominado “impuesto a los flujos de efectivo” y que según algunos economistas consideran imposible de llevar a la práctica sin violar tratados internacionales vigentes. Este impuesto serviría para financiar la construcción del muro ofrecido, como pieza angular para contener un “supuesto”[1] gran influjo migratorio, que además también sin ningún soporte técnico ha sido enunciado como el culpable del deterioro de las condiciones de empleo en ciertas regiones de Estados Unidos.   Si bien, el desenlace de la política comercial de Estados Unidos  aún es incierto, lo que sí es seguro, que el nivel incertidumbre actual afectará negativamente los flujos comerciales.

Estados Unidos sigue siendo un socio fundamental para la economía ecuatoriana, dado que es el país desde el cual provienen la mayor cantidad de divisas por efecto de las exportaciones, el turismo, las inversiones y las remesas; razón por la cual es imprescindible tomar acciones que garanticen la sostenibilidad y potenciación de estos flujos que contribuyen al sostenimiento de la dolarización. En promedio, el Ecuador ha recibido anualmente $9.500 millones desde los Estados Unidos en los últimos años, de los cuales entre el 50% / 60% han sido ingresos provenientes de exportaciones petroleras, un 23% de exportaciones no petroleras, un 14% de las remesas, un 2% el turismo y apenas el 1% de Inversión Extranjera Directa (IED).  El punto máximo de crecimiento de las exportaciones no petroleras se dio en el año 2014, las mismas que alcanzaron los US.3.473 millones, para luego caer en el 2016 a US.2.583 millones, cifra que aunque mayor a los US.1.393 millones de hace una década, representan una sensible caída del 25%.

Principales rubros de ingresos de divisas desde los Estados Unidos      $ Millones de dólares

Fuente: BCE-MINTUR

En materia comercial, Estados Unidos históricamente ha sido nuestro principal socio comercial, y en promedio entre el 2014-2016 representó el primer destino de exportaciones no petroleras, esto es el 26% del total. En el 2016, a pesar de que las exportaciones fueron afectadas por la caída de los precios del petróleo, el comercio total con EEUU (suma de exportaciones e importaciones) alcanzó los $9.300 millones. A nivel de productos, los principales productos que se exportan a los Estados Unidos son: flores, representando -EEUU el principal mercado al que se dirige el 48% de sus exportaciones-, pescado (excepto atún) el 53% y conservas de frutas 33%, así mismo es un mercado importante para productos como el camarón al cual se dirige el 21% de sus exportaciones, banano 17%, cacao 26%, conservas de atún 12%, brócoli y coliflor 33%, entre otros.

Estructura de exportaciones no petroleras 2007-2016

$ Millones de dólares

En los últimos años el escenario comercial con los Estados Unidos ha estado marcado por varios hechos que han tenido efectos sobre los flujos comerciales entre los que figuran la culminación del sistema de preferencias denominado por sus siglas en inglés ATPDEA, la suspensión y posterior renovación del Sistema General de Preferencias (SGP) y algunos hechos particulares como las demandas privadas por supuestos subsidios al camarón, entre los principales.  Bajo el ATPDEA entraban sin aranceles el 9% del total de las exportaciones, y bajo el SGP continúan entrando 400 productos libres de aranceles que representan el 11% de las exportaciones no petroleras a ese destino.  Es importante recalcar que la economía estadounidense es bien abierta, y sólo el 27% de las exportaciones no petroleras enfrentan un arancel diferente a cero.  Sin embargo, un importante conjunto de productos como las flores, atún en conserva, brócoli, baldosas, textiles, entre otros-  perdieron el acceso preferencia a este mercado cuando el ATPDEA fue denunciado por Ecuador.  Como paliativo, el Gobierno trató de aminorar el impacto de la perdida de preferencias por medio de los Certificados de Abono Tributario (CAT), sin embargo, dicho mecanismo fue aplicado de forma parcial, dado que se lo entregó con normalidad hasta 2015, en 2016 se canceló un 50% y en el 2017 por las restricciones fiscales fue descontinuado. Desde el 2013 se han realizado intentos por incluir productos como las rosas y el brócoli dentro del SGP, sin embargo, casos como el de Chevron, así como los altos y bajos de la relación, no han permitido tener ninguna respuesta por parte del Gobierno de los Estados Unidos.

En la actualidad, a esta situación se suma el riesgo latente de la no renovación del SGP a finales de 2017, si bien es un mecanismo que se otorga de forma general a alrededor de 127 países, la incertidumbre generada por el nuevo enfoque proteccionista de la política comercial de los Estados Unidos, requiere de una estrategia bilateral compartida, así como de un trabajo multilateral con los países que forman parte de la alianza para renovar este sistema de preferencias.  Bajo el sistema SGP se negocian US.18.7 billones de importaciones por parte de Estados Unidos, y entre los 10 principales países beneficiarios del SGP se concentra el 91% del beneficio entregado por los Estados Unidos, entre estos se encuentran: India (US.47 billones), Tailandia (US.3.9 billones), Brasil (US.2.2 billones), Indonesia (US.1.8 billones), Filipinas (Us.1.5 billones), Sudáfrica (US.1 billón) y Ecuador (US.390 millones), Pakistán (US.247 millones) y Sri Lanka (US.173 millones).  Es importante resaltar que las exportaciones no petroleras del Ecuador cubiertas por el SGP registran un crecimiento sostenido del 15% en los últimos tres años.  En la siguiente tabla se muestra la participación de las principales exportaciones por producto a Estados Unidos y las tasas arancelarias vigentes.

Participación de exportaciones a Estados Unidos sobre total de exportaciones no petroleras del Ecuador en 2016 (Millones de dólares)

Fuente: BCE

En conclusión, la importancia que tienen los Estados Unidos en materia económica para el Ecuador no es menor y su tratamiento es de alta prioridad, de allí que se requiere de una estrategia compartida, basada en el dialogo bilateral con los actores claves en el orden político, económico, social y empresarial.  En un momento donde la apreciación de dólar le resta competitividad al sector exportador y donde las condiciones de ingreso son fluctuantes para un grupo importante de productos, es imperante tomar acciones concretas no solo desde el ámbito público, sino también desde el ámbito privado, que vayan abonando el camino para un fortalecimiento de la relación.  Un reciente estudio del BID, Caminos para Crecer en un Nuevo Mundo Comercial[2], establece que de darse restricciones comerciales del orden del 20% por parte de Estados Unidos, y sumadas estas a los impactos de un menor estímulo monetario en Estados Unidos y a la subida de tasas de interés, estas medidas en conjunto tendrían un impacto de al menos una pérdida del orden del 0.4% del PIB de América Latina anualmente.

Un asunto de gran importancia para la relación es la denuncia del tratado de inversión bilateral vigente.  Dicha denuncia se encontraba en suspenso en la Asamblea Nacional, y hace pocos días los embajadores de 14 naciones, entre ellas Estados Unidos, fueron llamados para dialogar sobre esta temática.  Cabe indicar, que, si bien el país decidiera continuar con la denuncia de los tratados de inversión, existe una cláusula en los tratados, que obliga a los países a mantener las condiciones pactadas vigentes por un número fijo de años.  De allí, que lo estratégico sería renegociar los tratados bilaterales, sobre todo cuando ya los Estados Unidos y la Comisión Europea, han reconocido la necesidad de modernizar dichos instrumentos, para que puedan incluir cláusulas de protección al medio ambiente, a los derechos de la salud, y para que los países pueden mantener el margen adecuado de maniobra para poder establecer sus propias políticas. Así también, UNTACD, ha establecido ya un análisis completo de los aspectos que los países estarían dispuestos a reformar, así como una guía de apoyo para las renegociaciones de dichos tratados.  En un próximo artículo abordaremos con mayor detalle el estado de arte sobre la discusión en relación a la reforma de estos instrumentos de protección a la inversión que permitan balancear de mejor manera los intereses del Estado y el de las corporaciones.

Por la importancia del mantenimiento de los flujos de divisas provenientes de los Estados Unidos, claves además para el fortalecimiento de la dolarización, se vuelve oportuno replantear la conveniencia que tiene para el país una fluida relación con los Estados Unidos, más aún cuando nuestros competidores más cercanos ya cuentan con mecanismos de apertura comercial de largo plazo vigentes. Así también, esta estrategia debe ser parte de una Agenda Comercial Integral, que permita en esta nueva coyuntura internacional, que fomentemos una mayor integración regional, así como continuar la diversificación de mercados internacionales, el desarrollo de mecanismos de defensa y de potenciación comercial.

Es decir, se requiere un repensar de las relaciones comerciales, las que indudablemente también están atadas a las relaciones políticas internacionales.   Sin lugar a dudas, el millón de ecuatorianos residentes en Estados Unidos, y las restricciones en materia migratoria que plantean el gobierno actual de los Estados Unidos, también requieren de atención particular, así como los asuntos relacionados a la seguridad, los litigios arbitrales y el combate al crimen transnacional.  Hay valores y objetivos estratégicos comunes, así como fuertes lazos que unen a ambas naciones, de allí que de existir la voluntad política y el trabajo conjunto público-privado, seguramente existirán oportunidades que potenciar, con el fin prioritario de ampliar las oportunidades de empleo y de mejores días para los ecuatorianos.

[1] Las estadísticas demuestran todo lo contrario.

[2] BID, Caminos para crecer en un nuevo mundo comercial, 2017.  Abierto en https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/8203/Informe-macroeconomico-de-America-Latina-y-el-Caribe-2017-Caminos-para-crecer-en-un-nuevo-mundo-comercial.pdf?sequence=10

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Autor

Por Nathalie Cely S.

Twitter@NathalieCely

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