Saturday August 17 2019
2019-02-07
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Si no hay innovación en el sistema educativo, no podemos hablar de innovación social

Por: Alegría Crespo, Ph.D

Los educadores buscan permanentemente, entre otros elementos, la innovación de sus prácticas de enseñanza. El Ecuador ha pasado por transformaciones sustanciales en el sistema educativo (y las seguirá enfrentando ya que la educación evoluciona permanentemente, como lo hace el ser humano). El diseño curricular y la capacitación docente serían, entre otros aspectos, materias claves para el proceso exitoso del ciclo educativo. Un concepto que podría considerarse en auge, dentro del mundo educativo, es el de la creatividad. Esta abarca y lleva inmersa una concepción abierta, flexible y disciplinada del perfil de salida del estudiante. Las bases para desarrollar pensadores creativos comienzan, por lo general, en casa y se promueven en la etapa de educación inicial, debido a la plasticidad neurológica y la disposición al aprendizaje. Por esta razón, es sumamente importante analizar el concepto de creatividad, su importancia y cómo se la puede fortalecer y fomentar en los alumnos. La sociedad requiere de pensadores críticos, productivos, con flexibilidad de pensamiento. Los docentes, como actores influyentes dentro del proceso de aprendizaje de los niños, al fomentar el desarrollo del pensamiento creativo, pueden contribuir a formar ciudadanos que cumplan con los requerimientos y necesidades sociales (Crespo, 2017).

Durante este siglo, ha existido mucha presión sobre las pruebas estandarizadas y la evaluación. Este fenómeno ha logrado que la educación esté centrada en los contenidos y la memoria con el fin de obtener un buen rendimiento en las pruebas. Sin embargo, se demanda un cambio de este paradigma en el cual se manifiesten pensadores creativos y listos para enfrentarse al rápido ritmo en el que el mundo se ve inmerso. Partiendo de realidades educativas de países del primer mundo, se reafirma la necesidad de dar protagonismo a la creatividad. Este fenómeno ha ocurrido, sobre todo, en los Estados Unidos y ha influido indirectamente sobre nuestra cultura y, por ende, sobre nuestro sistema educativo. Por esta razón, sentando como base este antecedente, la educación requiere ser reestructurada hacia fines de real interiorización del aprendizaje.

“Los estudiantes no solo deben aprender divirtiéndose y desarrollando destrezas de resolución de conflicto, sino también deben desarrollar su pensamiento creativo e imaginativo.”

Por otro lado, en referencia a otro país del primer mundo, Inglaterra, el cual ha reconocido el poder del pensamiento creativo y del pensamiento crítico, ha resaltado las destrezas inmersas en estos tipos de pensamiento como básicas y necesarias para afrontar las demandas del siglo XXI. En Inglaterra, la Autoridad de Calidad y Currículo/Departamento de Educación y Empleo (QCADEE: Qualifications and Curriculum Authority/Department for Education and Employment, 2000, en Tsai, 2012) sugiere que, en la planificación diaria, los estudiantes no solo deben aprender divirtiéndose y desarrollando destrezas de resolución de conflicto, sino también deben desarrollar su pensamiento creativo e imaginativo. Como resultado, el QCADEE ha bajado de nivel a la importancia de los contenidos en el currículo y se mantiene en que el currículo debe permitir a los estudiantes desarrollar su pensamiento creativo y crítico, fomentar su resolución de problemas y a tener diferenciadores para su mejoramiento. El currículo debe darles oportunidades para ser creativos, emprendedores, innovadores e irse forjando como ciudadanos líderes para su futuro (Tsai, 2012 citado en Crespo, 2017).

Según Mark Runco (2010), la creatividad puede ser un tema sumamente interesante, pero difícil de definir; esta dificultad se basa, según el autor, en sus distintas expresiones. La creatividad se encuentra en el arte, los negocios, la literatura, en la enseñanza, en la innovación y en otras áreas. En los adultos, la creatividad se ve manifestada en sus productos o en la manera de adaptarse, acoplarse o resolver problemas. En los niños, la creatividad se ve manifestada en el arte, la danza, la música y el juego simbólico, también en las preguntas que realizan e incluso en las historias que cuentan (Citado en Crespo, 2017).

Cabe recalcar que existen dos bases fundamentales para sostener lo que existe en este mundo: la naturaleza y la cultura. La cultura es la obra del ser humano, su creación. La obra del hombre es el arte, en el sentido original de la palabra, no de las bellas artes. En el sentido de lo artificial, lo producido, lo fabricado por el hombre. Por esta razón, hoy los educadores especialmente, estamos tomando conciencia de la importancia del hombre como creador, del hombre que genera aportes culturales y así es protagonista de cambios sociales (Rodríguez, 1995, citado en Crespo, 2017).

“En el Ecuador, el sistema productivo busca generar los bienes para satisfacer todas las necesidades en el país. Esto implica formar una sociedad productiva, innovadora, proactiva, que genere ideas y productos y que se destaque por cubrir necesidades tanto nacionales como internacionales.”

Paradójicamente, la sociedad busca encauzar al ser humano en rutinas, en uniformidad, en seguimiento de reglas establecidas. En este punto, entra el tema de los sistemas escolares y cabe analizarlos. La persona que cuenta con educación formal, suele ser la menos creativa, justamente porque suele estar acomodada al sistema y le cuesta salir de él. Hemos sido formados en un sistema que nos cosifica, que hace que nuestras ideas se vayan esfumando frente a la falta de credibilidad y apoyo del resto. Sin embargo, por otro lado, la realidad demuestra que la competitividad es el eje motor de las acciones sociales, esencialmente de la productividad humana y esta productividad es la consecuencia de la educación que recibe el individuo para ser partícipe de aportes a la sociedad (Rodríguez, 1995, citado en Crespo, 2017).

En el Ecuador, el sistema productivo busca generar los bienes para satisfacer todas las necesidades en el país. Esto implica formar una sociedad productiva, innovadora, proactiva, que genere ideas y productos y que se destaque por cubrir necesidades tanto nacionales como internacionales. Tomando en cuenta este antecedente, la creatividad de los estudiantes podría ser fundamental para generar este tipo de actores sociales que satisfagan las demandas de producción del Estado.

Un componente esencial de la creatividad es la originalidad. La forma como asociamos ideas remotas, la manera en la cual observamos la realidad hace que el pensamiento sea original y produzca una idea o producto novedoso. Otro factor importante es la utilidad, que ha sido definida de una manera muy amplia. Es posible concebir algo novedoso que no tiene un valor creativo significativo. El concepto de utilidad debe ser definido de manera amplia debido a que la creatividad en las artes no es útil de una manera obvia. Su utilidad reside primordialmente en su propia habilidad para evocar emociones importantes en otros, para inspirar o para crear un sentimiento de asombro que puede ser guardado en la mente humana (Andreasen, 2005 citado en Crespo, 2017).

El componente final de la creatividad es aquello que nos tiene que llevar al producto de alguna manera. Esto deriva en que la creatividad requiere la creación de algo. Para explicarlo de una manera más concreta, la creatividad se compone de: la persona, que es quien investiga un problema o busca una manera de concebir, percibir o conceptualizar algo a través de la creación cognitiva, lo cual nos lleva al segundo elemento denominado proceso. Una vez que se ha completado el proceso, se soluciona el problema, se responde la pregunta, y cuando se concluye el trabajo, llega el tercer elemento: el producto. Persona, proceso, producto, tres componentes que pueden ocurrir simultáneamente y estructuradamente (Andreasen, 2005 citado en Crespo, 2017).

Las teorías existentes sobre la creatividad son importantes para establecer un marco en el cual se desenvuelve este aspecto del ser humano. La teoría del arte y de la creatividad de Vygotsky enmarca a la creatividad como una plataforma que genera expresión de emociones. El análisis de Vygotsky refleja el proceso creativo. Cuando el artista crea, le da forma al material real. Los lectores o la audiencia interpretan esta obra de acuerdo a su propia percepción. Así nos convertimos en parte de una cultura, utilizando las herramientas que ella nos otorga. El artista trabaja con métodos que han sido desarrollados históricamente (Lindqvist, 2003, citado en Crespo, 2017).

Existen mecanismos que se pueden utilizar para fomentar la creatividad en el niño. Uno de ellos es el elegir metas y deseos en los niños que les permita abrir sus horizontes de pensamiento, recurriendo a diferentes medios y estrategias para cumplir sus objetivos. Al crear conciencia en el niño de lo que le gustaría experimentar y transformar, ese pensamiento en un objetivo. El estudiante creará los caminos necesarios para probar y lograr, en lo posible, cumplir con esa meta determinada. “Crear no es una actividad especial, es dirigir las operaciones mentales normales mediante un proyecto creador” (Marina, 2013, citado en Crespo, 2017).

Si logramos que los estudiantes tengan espacios de creación, empujaremos a los mismo a convertirse en adultos que tengan arraigado el hábito de innovar y eso, es lo que necesita nuestra sociedad. Personas que se destaquen por su originalidad, por su modo de pensar divergente y por sus propuestas generadoras de un verdadero cambio social.

Alegría Crespo, Ph.D

 

Bibliografía

Referencias: Crespo, A. (2017). Creatividad y Educación: Prácticas docentes para fomentar la creatividad en niños de nivel inicial. Guayaquil, Ecuador: Grupo Compás.

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