Saturday August 17 2019

Retos y oportunidades para construir un Ecuador innovador y competitivo

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Por:

E

l reciente informe sobre competitividad que recoge el criterio de 14.723 ejecutivos de empresas en 141 economías alrededor del mundo, ubica al Ecuador en el puesto 91 entre 138 países, lo que significa un retroceso de 15 posiciones en relación al año 2015, sin embargo, este resultado requiere de un análisis profundo que nos pauta para el planteamiento de propuestas y estrategias en torno a los retos de competitividad que tiene el país. El Índice Global de Competitividad se construye a partir de indicadores duros y de encuestas de percepción en los pilares que a continuación se muestran en la ilustración no.1

Ilustración 1 Pilares del Índice de Competitividad

Fuente: WEF

Ponderación para el Ecuador: A: 40% (25% cada subíndice), B: 50% (17% cada subíndice), C: 10% (50% cada subíndice).

La publicación del Informe de Competitividad Global 2016-2017 coincide con una economía mundial con un ritmo más lento de crecimiento económico, el mismo que se espera sea del orden del 3,1% para 2016 y   3,4% en el 2017, producto del menor dinamismo de la economía China y la caída de los precios

En los últimos 10 años el tablero de la competitividad mundial ha cambiado significativamente, en el 2006 la economía estadounidense era la economía más competitiva del mundo, para 2016 las economías europeas y asiáticas se han consolidado como las de mejor resultado en especial en materia de innovación, infraestructura y el uso eficiente de las tecnologías de información y comunicación – TICs-.

En América Latina y Caribe, los ejecutivos aún mantienen la percepción de que en la región sigue plagada de altos niveles de corrupción y un manejo deficiente de las cuentas fiscales. De igual modo la calidad del talento humano se va convirtiendo en una necesidad creciente en los países de en América Latina.  Chile (33º) sigue liderando la competitividad en la región, seguida de Panamá (42º) que es uno de los países que más ha escalado posiciones a nivel mundial, cuya competitividad se ha basado en el desarrollo del mercado financiero y el comercio.   A nivel de la Comunidad Andina, a pesar de ser Colombia (61º) la mejor ubicada, Perú (67º) ha subido 11 posiciones en los últimos 10 años, bajo un modelo enfocado en el mercado externo y un manejo equilibrado de las finanzas públicas, les ha permitido consolidar una economía con un crecimiento sostenible e índices sociales que han mejorado sustancialmente.

Mayores y menores incrementos en pilares del IGC 2006-2016

Fuente: WEF

Zoom a la Competitividad del Ecuador

Como mencionamos con anterioridad, el análisis de la competitividad requiere de una valoración integral de las causas que llevan a un país a ubicarse en una mejor o peor ubicación. En el Ecuador en estos últimos diez años, las ganancias de competitividad han sido el resultado de la mejora en la infraestructura y acceso a educación y salud.  Estas mejoras contribuyeron para que, en el 2013, alcancemos el puesto no. 71 entre 148 economías, esta mejoría estuvo marcada justamente por los tres factores mencionados la infraestructura (79º) salud y educación primaria (54º) y el ambiente macroeconómico (44º) medido con indicadores duros como los de deuda, inflación, déficit público, ahorro y calificación crediticia internacional.

La inversión pública impulsó fundamentalmente el mejoramiento de la infraestructura, con la adecuación de más de 10.000 Km en carreteras, la repotenciación de más de 10 puertos y aeropuertos, la construcción de 8 hidroeléctricas y proyectos multipropósitos, así como el surgimiento de la figura de asociaciones público-privada para la gestión y financiamiento de infraestructura de interés público, han constituido un factor favorable para el mejoramiento de la competitividad. Esta inversión también ha permitido que el país mejore sustancialmente el sistema de salud y educación superior, mejorando ampliamente su infraestructura, institucionalidad, calidad y su cobertura.  Sin embargo, aún existen retos para el mejoramiento de la calidad en la educación básica y bachillerato, como lo analizaremos, en esta misma edición, en el artículo sobre estado de calidad educativa a nivel local.

El segundo factor que sin duda va ligado al primero, dado que el nivel de inversión pública está en función de los ingresos del Estado y marca el entorno macroeconómico del país es el relacionado con las finanzas públicas; así su manejo estuvo definido por el nivel de ingresos, producto de una mejor participación sobre la renta petrolera y los precios altamente favorables que superaron en promedio los US. $80.  A nivel tributario, el incremento de la recaudación fue el producto principalmente de la mayor eficiencia en la recaudación de los impuestos ¨tradicionales¨, como el Impuesto a la Renta y el IVA, así como por el creciente aumento de otros rubros tributarios como el ICE, ISD e impuestos arancelarios que hoy constituyen cerca del 30% de los ingresos tributarios. Estos dos rubros permitieron gozar de indicadores macroeconómicos favorables, pero no del todo sostenibles para financiar el creciente gasto y la inversión pública.

En el periodo 2006-2016, el Ecuador mejoró, como ya lo señalamos, en la calificación de infraestructura que alcanzo 4,0 (de un total máximo de 7) (71º) y educación superior 4,3 (73º).  A pesar de estos importantes avances, el único pilar en el que ha disminuido en calificación y por ende en el Ranking en este periodo, es el de entorno macroeconómico que paso de una calificación de 5,7 (24º) en 2006 a 4,4 (83º) en 2016, justamente a raíz de la disminución de los ingresos petroleros, el deterioro del ahorro bruto y el incremento del endeudamiento público.

Sin duda, durante el 2016 el deterioro de los indicadores macroeconómicos y la percepción de los encuestados, abonaron a que el país retrocediera en materia de competitividad.

Pilares del IGC 2006-2016, Ubicación en el ranking

Fuente: WEF

Otros de los factores que afectó la posición de la competitividad del Ecuador es la preocupación de los empresarios por la compleja regulación del mercado laboral (123º) y el acceso al financiamiento (113º), afectado por los insuficientes niveles de accesibilidad al crédito, herramientas financieras y las normas que regulan el sistema, en especial las aplicables para los emprendedores y los segmentos micro y pequeña empresa.

A nivel de las empresas, la competitividad se ha visto afectada por la ineficiente articulación de las cadenas productivas, el deterioro de la inversión privada, en especial en I+D (innovación + desarrollo), el apoyo financiero a los sectores micro empresariales, la capacitación y formación técnica de la mano de obra, y la profundización de la inserción de la mujer en el mercado laboral.

Productividad y mercado laboral

La política laboral en los últimos 10 años ha estado marcada por la legítima búsqueda de una mayor justicia social, en un entorno de altos precios de las materias primas y del petróleo, así como de un ciclo de depreciación del dólar. Estos factores son los que permitieron ajustes en los salarios por encima de la productividad laboral, situación que se tornaría insostenible en el nuevo ciclo por el que transita el país y el mundo. Actualmente el Ecuador mantiene uno de los salarios mínimos más altos en Latinoamérica ($366), lo que permite a las familias consumir en promedio casi en su totalidad la canasta básica familiar, sin embargo, la productividad laboral del Ecuador al 2015 es el 80% de nuestro vecino Perú, y con tendencia decreciente en relación a otros competidores como se muestra en el gráfico siguiente.

Si bien la política laboral debe generar  condiciones dignas para los trabajadores, aún existe espacio para diseñar nuevos instrumentos que permitan mejorar la eficiencia del mercado laboral.

Por ejemplo, el Ecuador hoy es uno de los países con menores facilidades para contratación de practicantes (131º), la existencia de contratos indefinidos y la imposibilidad de contratar ágilmente a trabajadores temporales; sin duda encarece la capacidad de las empresas para generar trabajos formales, en especial en sectores agrícolas y de servicios, cuyos necesidades y periodos de contratación son fluctuantes.   En la siguiente tabla se muestran los subíndices de eficiencia del mercado laboral, los que hacen referencia a los temas tratados.

Fuente: WEB 

*En 2013 se incluye 7.05, 7.08 y 7.09, se toma en cuenta a partir del año de publicación.

Así mismo, los mecanismos para la contratación y despido constituyen una barrera importante para la generación de empleo, de hecho se considera como  la más complejas del mundo (126 º), y el costo relativamente alto. Por ejemplo, el despido de un trabajador con 1 año de trabajo en el Ecuador es hasta tres veces más costoso que en Colombia o Perú, lo cual afecta relativamente en mayor medida a las empresas pequeñas y emprendimientos que no llegan a madurar. De ahí la necesidad de replantear medidas que mantengan la calidad y sostenibilidad del empleo, la generación de nuevas plazas en especial para jóvenes y la equidad de género en las remuneraciones.

Competitividad en Mercado de bienes

Al ser el Ecuador una economía dolarizada, el cuidado del sector externo es fundamental para el equilibrio macroeconómico del país, de ahí que el manejo de los instrumentos de política comercial es fundamental para la competitividad de los sectores productivos, en especial del sector exportador. El pilar número 6 del IGC que hace referencia a la Eficiencia en el Mercado de Bienes, el Ecuador ocupa el lugar 124º de 138 países. Entre los factores que explican la posición del país se encuentran: el número de días para empezar un negocio, el grado y efecto de los impuestos, y la prevalencia de barreras para la competencia internacional, y las de orden comerciales o no arancelarias.

Si bien en estos 10 años se han dado reformas sustanciales en la infraestructura portuaria y aeroportuaria, así como en el equipamiento en el control de fronteras y seguridad, el deterioro de la competitividad en este pilar se ha dado fundamentalmente por la engorrosa tramitología y tasas impositivas que se han implementado con el objeto de frenar las importaciones y salvaguardar el sector externo.

Uno de los termómetros del clima de negocios se refiere a la complejidad para la formación de un negocio ya que este indicador constituye el paso fundamental para emprendedores. En el Ecuador el número de días que se toma para empezar un negocio es de 51, lo comparado con Colombia de 11 días y Perú de 26 días. Singapur uno de los países más competitivos el tiempo que toma para iniciar una actividad productiva, es de 3 días.

Subindices de mercado de bienes 2006-2016

Fuente: WEF

Subíndices de eficiencia del mercado de bienes

Fuente: Doing Business, 2017

El incremento de impuestos, en especial los relacionados con el comercio exterior, han tenido sus efectos negativos sobre la percepción del sector productivo, por ejemplo, la implementación de las salvaguardias que afectó en promedio a alrededor del 30% de las importaciones tuvo un doble efecto, no solo generó represalias comerciales para los exportadores, sino que también afectó negativamente sobre su estructura de costos.

Hemos estimado que por concepto de salvaguardia el sector exportador industrial pagaría alrededor más de $50 millones por concepto de la salvaguarda a la importación de materias primas e insumos necesarios para su producción, sin duda esto afecta su competitividad en un momento en el cual gran parte de los productos exportados se ven afectados también por la apreciación del dólar. Las barreras no arancelarias o comerciales, en las que se incluyen las normas de sanidad del producto y las exigencias técnicas y de etiquetado, las cuales el Ecuador utilizó con mayor rigidez en los últimos años, ha representado otro de los factores que le ha restado competitividad al país.  Si bien la salud pública, es un bien superior, la forma en que se implementó las normas sin seguir los procedimientos internacionales, y afectando un número innecesario de partidas, terminó por afectar la competitividad de ciertas materias primas.  Además, la mayor parte de las barreras para-arancelarías han sido levantadas, pero existen todavía algunos casos que podrían ser revisados.

Fuente: WEF
Los rankings están normalizados a una muestra de 100

Productividad e innovación

La innovación constituye hoy en día el factor diferenciador de la competitividad a nivel mundial; el Ecuador ocupa el puesto 107º de 138 países. Los avances en la utilización de TICs, el otorgamiento de más de 16.000 becas para el estudio en el extranjero y la repotenciación de laboratorios si bien han contribuido a mejorar la capacidad de innovación son insuficientes. Factores fundamentales para mejorar la productividad son la capacitación técnica, así como la generación de competencias para la vida y destrezas digitales. El Ecuador está a la zaga de América Latina y OMC.  De acuerdo al BID[1],  en el 2012, sólo 13 de cada 100 trabajadores recibe capacitación técnica en comparación con 56 de 100 en los países de la OECD.

Competir hoy en base a la innovación es crear un ecosistema público-privado con las empresas, el gobierno, la academia y la sociedad, en el que se puede adaptar el conocimiento y generar innovaciones productivas y sociales. Según un estudio reciente de la consultoría McKinsey (2016), el 75% de los aumentos de productividad se producen por la adopción de tecnologías existentes y mejores prácticas.

CCI

 

 

El reto de la innovación se centra en la capacidad de un país de generar nuevos productos, procesos y servicios al mercado, y valorar de igual manera las invenciones técnicas y no técnicas. Los márgenes de inversión en I+D de las industrias aún está por debajo del promedio regional, en promedio menos del 1% de las ventas se dedica al desarrollo de investigación y desarrollo. Este constituye un punto fundamental si quiere avanzar en torno a la diversificación productiva del país, las sinergias entre los tres actores mencionados son fundamental para consolidar una estructura productiva más diversificada y una oferta exportable de mejor calidad.  En la siguiente tabla se muestra la evolución de los componentes del Subíndice de Eficiencia e Innovación.

Subíndice de Eficiencia e Innovación

Fuente: WEF

Conclusiones y recomendaciones

Es fundamental para el país contar con estabilidad macroeconómica, con un presupuesto fiscal sostenible, y con calidad y eficiencia del gasto y de la inversión pública.  Hay que priorizar la inversión pública en función de su rentabilidad económica y social y perfilar el financiamiento actual a tasas y plazos adecuados, así como establecer un amplio pacto fiscal por la productividad y el empleo para poder contar con estabilidad tributaria y recuperar la senda del crecimiento. Para este pacto hay que contar con un análisis técnico de la efectividad de los impuestos y de su impacto en la sostenibilidad macroeconómica y fiscal.

Un ingrediente fundamental para mejorar la competitividad del país, es la cooperación pública-privada para definir prioridades y soluciones a los retos de competitividad del país, esto es contar con una Agenda Productiva que se convierta en una política de Estado, que trascienda los gobiernos de turno.  Si bien algunos esfuerzos se han realizado en ese sentido, a partir del lanzamiento de la Agenda Transformación Productiva, el Código de Producción y la ley de APP, el país no ha contado con una política macroeconómica, de competencia, de innovación, comercial y atracción de inversiones alineada a esos esfuerzos. Las propuestas de regulaciones y leyes con un fuerte componente ideológico han sido muy frecuentes, generando incoherencias en el modelo de desarrollo productivo.  Es decir, han coexistido varios modelos de política productiva o política industrial, sin generarse una agenda integral, potente y coherente para atraer a la inversión privada.  A esto también se suma un fuerte sesgo anti-exportador, en particular en contra de los productos considerados monocultivos, extractivos o de poca generación de valor agregado.  Justamente en este número abordamos también como la nueva revolución tecnológica 4.0 se convierte en una fuente que contribuye a una mayor intensidad de la innovación en la gestión de los recursos naturales, en una fuente de demanda de servicios intensivos de conocimiento y generando mayores encadenamientos productivos. Es decir, hay una reivindicación de lo que podría ser ahora una bendición de los recursos naturales.

El país requiere de mecanismos institucionales sostenidos para el diálogo y la cooperación pública privada que permitan construir una agenda de recuperación económica y productividad. De la misma manera, dado que una condición mínima indispensable es la estabilidad macroeconómica, ésta debería discutirse en el marco de un “pacto fiscal por la productividad y el empleo”, un verdadero acuerdo nacional entre empresarios, trabajadores, academia, sociedad civil y gobierno nacional y locales, donde todos se comprometen a buscar los mecanismos de mejora de la productividad, niveles de inversión y generación de empleo de calidad.  Esto requiere de una discusión transparente y técnica sobre los niveles de endeudamiento, sus plazos y mecanismos, así como una evaluación técnica de las principales fuentes de financiamiento fiscal, para analizar su pertinencia y eficacia, así como la optimización de la calidad del gasto y de los retornos económicos y sociales de la inversión pública.

Así también hay que dejar atrás el sesgo exportador y alinear las diferentes políticas para producir más y exportar de manera también sostenible desde el punto ambiental, para lo que se requiere de una política comercial estratégica que mejore el acceso permanente a los mercados.  La diversificación económica hay que seguirla impulsando en una doble estrategia, primero potenciado las cadenas exportadoras actuales, al mismo tiempo que se establece un fondo nacional de innovación, para generar las capacidades productivas, de absorción y difusión tecnológica, esto es en suma, capacidades para la innovación de las pequeñas y sobre todo de las medianas empresas para que puedan incorporar nuevas tecnologías, y generar nuevos productos, procesos y servicios innovadores.  La revolución industrial 4.0 está a la vuelta de la esquina y el Ecuador no puede quedarse al margen de ella; perdería nuevamente la oportunidad de mejorar su competitividad en base a la innovación.  Es importante también corregir el sesgo de fomento sólo a las empresas nuevas, que, si bien es necesario impulsar, el impacto en la productividad general puede ser mayor si se incrementa la productividad de las medianas empresas existentes.

 

A pesar de que es importante tener una visión ambiciosa de diversificación de largo plazo, la industrialización a través de industrias básicas no es el único camino.  Los recursos económicos y humanos son escasos, y se requiere priorizar los esfuerzos para potenciar el desarrollo productivo.  Estos últimos cinco años han convivido una política de desarrollo productivo de generar valor, alcanzar nichos más sofisticados en las cadenas de exportación existentes, al mismo tiempo que se intenta industrializar al país en base a la sustitución de importaciones en ciertos sectores en los que el país muy difícilmente será competitivo internacionalmente, al igual que las industrias básicas con propuestas de ingentes recursos de inversión pública.  Es fundamental que se prioricen recursos y esfuerzos en aquellos sectores de mayor potencialidad exportadora y de mayores retornos en función de empleo de calidad. El proceso de diversificación y transformación productiva es uno de acumulación de capacidades productivas, de innovación que se construye en base al establecimiento de prioridades y alineamiento de las diferentes políticas.

De acuerdo a una reciente investigación del Banco Mundial[2], si bien el sector, que ocupa más del 50% del PIB, ha contribuido al crecimiento del valor agregado bruto durante 2001-2011 con el 2,3%, superando claramente el de la industria (1,6%), aún existen brechas de productividad a resolver.  El estudio demuestra que la contribución del sector servicios al crecimiento de la productividad agregada (0,83%) en el país es superada por la industria (1,47%) durante 2001-2011, mientras que para la muestra seleccionada de países de ALC, la contribución promedio de los servicios al crecimiento agregado de la productividad es superior al promedio de la industria (promedio de los servicios 1.08% versus el promedio de la industria: 0,72%).

Existe innovación en el Ecuador, sin  embargo su calidad y rendimiento es pobre.  La baja productividad de los servicios en el Ecuador se debe entre otros factores a: una mala asignación de recursos (especialmente los recursos humanos), la falta de innovación (falta de trabajadores cualificados adecuados) y la alta proporción de pequeñas empresas (con frecuencia operando de manera informal en las actividades de servicios no-comercializables con bajos costes de entrada o que operan en subsectores de servicios que generan poco valor añadido).

El escaso impulso de la productividad en servicios tiene su reflejo en un deterioro de la competitividad, medida por la evolución de las cuotas de mercado de exportación, el estudio del BM muestra que por cada US $ 1 por unidad de servicio exportado del Ecuador, US $ 2 unidades fueron importados (período 1980-2013).  Es imperativo que se diseñe e implemente un programa que impulse la competitividad de los servicios, en especial de los intensivos en conocimiento (SIC) (ingeniería, diseño, calidad, etc.) sin los cuales es imposible diversificar la economía.

Mejorar las capacidades de innovación y fomentar la cultura de Alta Calidad.-  Las pequeñas y medianas empresas enfrentan un sin número de barreras y desincentivos para innovar, sean estas por el lado de sus costos, o por problemas de coordinación o de información.  Aprendiendo de lo que ha funcionado en América Latina y en el mundo planteamos un programa que permita co-financiar de manera competitiva la generación de capacidades para la innovación, permitiendo que las empresas puedan adaptar y absorber nuevas tecnologías. El objetivo sería generar un sistema potente de extensioonismo tecnológico, como se lo hiciera en los años 80 con la agricultura.  En un estudio realizado por el BID[3] recientemente se demuestra cómo  los rendimientos de estas inversiones públicas y privadas; y en nuestro próximo número pasaremos revisión de estas  mejores prácticas.

De la misma manera que debe existir un impulso renovado a la innovación y a la  mejora de productividad, también es necesario intervenir  en la calidad. De acuerdo a la Encuesta de Empresas del Banco Mundial en el  Ecuador sólo el 6,2% de las empresas encuestadas tienen una certificación de calidad reconocida internacionalmente, mientras que la media de ALC es del 16,8%. Necesitamos promover una política integral de calidad de los servicios, dirigida a: i) mejorar acreditaciones y certificaciones (más allá de la adaptación de la ISO9000 tradicional), ii) reducir los altos costos de obtener acceso a certificaciones internacionales en sectores como software, iii) renovar el estado obsoleto de algunas de las acreditaciones existentes (ej.  En la industria hotelera), iv) incentivar una cultura de la calidad de servicios, en particular en las industrias manufactureras y de servicios, v) elevar servicios relacionados con la calidad y el control de calidad, e vi) implementar programas de capacitación para la calidad del servicio.

Mejoras del entorno regulatorio a través de, entre otros, la facilitación de los procesos y requisitos para iniciar un negocio, la simplificación de los procesos, los procesos de transferencia de propiedad, la inversión y el clima de negocios en áreas como la resolución de la insolvencia, obtención de crédito y la protección de los inversores, en especial en los sectores de servicios extremadamente dinámico tales como los SIC.

Optimizar el sector financiero: Analizar las regulaciones y estimar la magnitud de posibles cuellos de botella respeto a: (I) restricciones de liquidez y de financiamiento que enfrentan las empresas (ej. créditos a la exportación) y (ii) la promoción del desarrollo de instrumentos financieros destinados a nuevas empresas y Pymes innovadoras (ej. capital de riesgo, incentivos fiscales a la I + D).

Fomentar mejoras en la contratación pública de servicios. Promover los criterios de calidad en la contratación pública en servicios como los de la consultoría.

Revisar políticas de competencia fortaleciendo el marco de la política de competencia en todos los sectores y revisando la regulación del mercado de productos (sobre todo en los sectores de servicios) así como evaluar los temas regulatorias y de competencia ante las futuras aperturas de mercados resultado de los acuerdos bilaterales o multilaterales que se negocian.

Finalmente, la reducción de la tramitología debe ser una tarea de todos, así como el uso masivo de las tecnologías de la información y comunicación para construir una verdadera sociedad digital de fácil acceso para mejorar los mecanismos de participación y transparencia.  Así también el generar una cultura dirigida a la excelencia, a la garantía de los derechos laborales, así también a fortalecer los compromisos de los trabajadores con el cumplimiento de sus obligaciones, y en un estado eficiente, inteligente regulador, empresarios con visión de futuro y ciudadanía empoderada.

Estas son parte de las propuestas que iremos desarrollando a medida que profundicemos en los estudios de los factores mencionados y aportemos con la discusión sobre los nudos y factores críticos, a través de los “círculos de sinergia[4]” que el Centro de Competitividad e Innovación ha planteado como uno de sus productos.   Seguro regresaremos con ideas enriquecidas y soluciones validadas con expertos, académicos, hacedores de políticas públicas y empresarios.  Hemos empezando un camino al que los invitamos a participar en esta construcción colectiva por un Ecuador más Competitivo, Innovador e Inclusivo.

[1] Rubalcaba, Luis, et al., Servicios para la Competitividad Ecuatoriana, abril, d2015, Banco Mundial

[2] BID, Nuevos Caminos, La Política de Innovación en América Latina, 2016

[3] BID, Nuevos Caminos, La Política de Innovación en América Latina, 2016

[4] Los círculos de sinergia son espacios de dialogo especializado, desarrollados por el Centro de Competitividad e Innovación En ellos se usan metodologías creadas de acuerdo a los temas a tratar.

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