Saturday August 17 2019
2017-12-15
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La cereza en el pastel del continuista sueño proteccionista del frente económico

Por: Nathalie Cely Suárez

El llamado Proyecto de “Reactivación Económica” enviada a la Asamblea no es otra cosa que la cereza en el pastel del sueño socialista del Frente Económico, que nunca pudo ser pasado en diez años de revolución ciudadana, pero que encontró vía libre en este gobierno.

El Proyecto de ley revela una ideología de desconfianza con el accionar del sector privado y antagónica con el mercado de valores, al solicitar que las deudas “tributarias” y “laborales” pudieran ser endosadas a los “inversionistas” de buena fe, que invirtieron en acciones en la empresa y que cuya gerencia está en manos de otros.  Parecería, que los autores de la ley desconocen que una de las forma de democratizar la riqueza, es a través de la compra de acciones, y del acceso a financiamiento en el mercado de valores para no depender de los bancos.   Sin lugar a dudas, hay un sesgo contra los actores de mediano y gran tamaño, cuando los incentivos son dedicados exclusivamente a las micro empresas, desconociendo que estas son las de menor productividad y que está probado que en lugar de incentivos fiscales son más eficaces y eficientes los subsidios que les permitan acceder a conocimiento y tecnología de punta, para crecer de esta forma.

La belleza no está en ser chicos, sino permitir que los actores más pequeños puedan crecer y de esa manera contribuir a una sociedad más pujante e igualitaria.  Lo cual resulta incomprensible en un gobierno de izquierda, que debería buscar que los actores de la economía solidaria y las microempresas tengan un ambiente en el cual crecer, insertarse como proveedores eficientes de las medianas y grandes empresas, y llegar a exportar.  Está claro que consideran que la política productiva debe ser subyugada a la política fiscal y económica como lo demuestran al querer excluir de las decisiones a los ministros relacionados con el sector productivo.

Así también resultó sorprendente que el proyecto de ley pusiera a la clase media en desventaja, por el cambio en las deducciones, y particularmente a aquellos que no tenían hijos o tenían menos de dos.    El responsabilizar solidariamente a los accionistas por las defraudes de empresas en las que inviertan y la afectación a la clase media no tuvo asidero y el propio Presidente de la República reveló que no se encontraba de acuerdo con esos artículos y que en el segundo debate sería modificado.

El presidente Moreno y su equipo económico, luego de varias discusiones con los actores económicos y financieros decidió que el dinero electrónico era importante para disminuir el requerimiento de billetes, pero que debería estar en manos del sistema financiero nacional (banca pública y privada), y no en monopolio del Central, como lo había propuesto el Presidente Correa.   El ala Correista de Alianza País en la Asamblea, introdujo en el proyecto esa propuesta y así fue sancionada como ley.

En relación al veto de la ley, que fue recientemente enviado el miércoles 13 de diciembre, es importante aclarar que inclusive los incentivos para las microempresas fueron atados a la generación de empleo y de valor agregado nacional.  Esto ratifica la obsesión del frente económico por la “sustitución de importaciones a ultranza”, lo que se ha comprobado que es un fracaso, si los estímulos a la producción nacional no se otorgan a sectores en los que se pueda, una vez resueltas las fallas de mercado y de gobierno, ser competitivos a nivel internacional.   Se promueve empleo, a cambio de precios más altos internos, lo que constituye una transferencia de la clase media a los empresarios ´protegidos´ que toman ventajas de las barreras como aranceles elevados o cuotas para poder producir sin competencia.   Esta obsesión con la sustitución de importaciones también se revela al no permitir que el sector servicios pueda hacer uso de la excepción de pago de impuesto a la renta cuando la reinvierte.  El sector servicios y sobre todo el de intensivo en conocimientos como elaboración de prototipos, ingeniería, servicios profesionales, software, son claves para la competitividad del país en general y para el sector manufacturero en particular.  Otra manera de comprobar esta obsesión por el valor agregado nacional (VAN), es la definición de exportador habitual, como aquel que exporta productos y servicios con al menos el 50% de VAN.  En pocas palabras, se desconoce de lo que funciona o no funciona en política industrial efectiva y moderna.

Es positivo que en el veto se asigne la implementación del dinero electrónico a la banca, sin embargo es muy peligroso que le otorguen a la Junta Monetaria el poder de usar ocasionalmente recursos de la reserva para inversiones en títulos valores del Estado.  Lo cual generará mayor incertidumbre.   Es bastante raro, que economistas del gobierno no se pregunten el porqué los ciudadanos han escogido desde el año 2013 tener más billetes en sus bolsillos.   Este incremento inusual en la demanda de billetes, se debe en mi criterio a la “desconfianza” que existe en los agentes económicos en la política económica, y recordando la crisis bancaria del 1998, prefieren tener cero incertidumbre, con billetes en sus bolsillos o en el colchón Bank.

El veto de la ley no permite el incremento del endeudamiento de los municipios para casos excepcionales de provisión de agua potable, alcantarillado y manejo integral de desechos sólidos, y si se amplía a vialidad rural y a riego.   No se entiende los criterios para dejar por fuera una de las principales funciones que tienen los gobiernos locales en la provisión de servicios básicos para los ciudadanos.

Lo mejor del veto de la ley de Reactivación Económica es que el Banco Central no podrá recibir en dación en pago activos distintos a activos monetarios como pagos por créditos o inversiones realizadas por esa entidad.   Lo que si peligrosamente se mantiene es el riesgo de involucrar a la banca privada en la obligación de proveer liquidez, en el texto del veto, se establece tal obligación en los casos excepcionales establecidos por la Junta.  Y finalmente se mantiene la posibilidad de que las remesas de dinero físico para garantizar el circulante de la economía la asuma también el sistema financiero.

En suma, si el Presidente Moreno quería enviar un mensaje positivo “simbólico” de que la inversión privada se constituya en el principal motor de la economía, no tan sólo que este no llego de manera contundente, sino que se crea mayor incertidumbre sobre el sostenimiento de la dolarización y el rol del sector privado.   Lamentablemente, se perdió la oportunidad de un cambio de rumbo que hubiera sido oportuno para reactivar la convaleciente economía, y recuperar empleo perdido, que al final del día es lo clave para generar bienestar para la mayoría de los ecuatorianos.   Esperemos que se busquen vías de “diálogo efectivo”, el mismo que también se ha visto empañado por los resultados del mismo, esto es esta ley, y por las declaraciones del ex-secretario Mangas.   El país necesita una política productiva no subordinada a la económica, necesita que la política económica, la productiva, la comercial, y la de atracción de inversiones se alineen en pos de generar mayor empleo y bienestar para los ecuatorianos.  !El cambio debe darse ahora!.

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Autor

Por Nathalie Cely S.

Twitter@NathalieCely

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