Saturday August 17 2019
2017-05-05
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Hacia un Ecosistema de Innovación

Por: María José Cabrera

Contar con un Ecosistema de Innovación implica mantener una relación de capacidades que pueden transformar sustancialmente productos o industrias y aportan factores de competitividad tanto a países, regiones, o empresas[1].

Dentro de un Ecosistema de Innovación local interactúan diferentes actores tales como:  1) Actores Financieros, los cuales aportan capacidad financiera al sistema, 2) La Academia, gestiona conocimiento formando a los Recursos Humanos del territorio e incluso puede aportar a la comunidad servicios de apoyo a emprendedores; 3) Empresas, ya establecidas las cuales tienen la función de detectar nuevas necesidades en el mercado, crear redes de cooperación para la innovación, incorporar nueva tecnología dentro de su proceso productivo, gestionar el talento de los Recursos Humanos del territorio que forman parte de ellas, liderar proyectos de I+D, etcétera, 4) Organizaciones proveedoras de Servicios Empresariales; ya sean públicas o privadas, las empresas de consultoría y asesoramiento  proveen servicios especializados que van desde la gestión de las empresas hasta el diseño del producto pasando por el diseño de campañas de marketing o su distribución, y;  5) Administraciones Públicas centrales y locales; las mismas que aportan con el diseño de políticas públicas, influyen sobre la innovación a través de la creación de infraestructuras, establecen incentivos fiscales a la innovación o programas específicos para favorecerla.

Ilustración 1. Componentes Clave de un Ecosistema de Innovación Local

Fuente y Elaboración: S 21

Lo más importante es que el núcleo de la comunidad esté conformado por los emprendedores[2], ya que  son ellos los que aportan un alto nivel de creatividad al Ecosistema, y  suelen ofrecer nuevas soluciones a la hora de satisfacer demandas que requieren nuevos productos o procesos. De lo contrario, la comunidad tendría buena difusión pero la actividad y el crecimiento disminuirían. Incentivar el emprendimiento sin haber creado un ecosistema favorable puede ser contraproducente

El término “Startups” se utiliza en el mundo empresarial aplicado a empresas que buscan arrancar, emprender o montar un nuevo negocio, y aluden a ideas de negocios que están empezando o están en construcción. América Latina ha acumulado en los últimos años un importante bagaje en los que a gestión de políticas de apoyo a las startups se refiere, se han desarrollado estrategias de transformación productiva y de innovación más amplia; reconociendo con ello que las startups no están solas, y que la calidad y densidad del ecosistema productivo y de innovación cuenta para definir las probabilidades de éxito.

Como lo señalamos, son varios actores los que concurren a definir el ecosistema de apoyo a las startups (ver gráfico 1). Los cuales operan bajo distintos esquemas y responden a distintos objetivos. Por ejemplo, el sector público apunta a maximizar el impacto sobre el bienestar intergeneracional aún en sus actividades de apoyo a empresas innovadoras o con alto potencial de impacto, las comunidades a menudo buscan soluciones a problemas concretos y de corto y mediano plazo, y los inversionistas del sector privado buscan, entre otros elementos, rentabilidades que puedan materializarse en el corto plazo.

Gráfico 1.  Actores activos en el apoyo a las Startups

Fuente: Construyendo un Futuro Innovador, Centro de Desarrollo OCDE

Las startups latinoamericanas más reconocidas se encuentran en países como: México, Brasil, Argentina, Chile, y Colombia. En nuestro país, desde el ámbito público la entidad que interactúa en el ecosistema de innovación es la Secretaria de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT)  (Ver Ilustración 2) lo hace a través de varios mecanismos; entre ellos la certificación de las denominadas incubadoras, y la conformación de un Banco de Ideas.

Una incubadora de empresas brinda apoyo a los emprendedores desde el inicio del proyecto empresarial a través de asesoría especializada, capacitación e infraestructura administrativa (tales como despachos, salas de reuniones, material de oficina, conexiones a internet, atención telefónica, servicio de correspondencia, entre otros). Al 2015 se escogieron 64 proyectos de más de 3.000 inscritos, para los cuales se contó con USD 23 millones como capital semilla por parte del Estado.

Ilustración 2. Incubadoras certificadas por la Senescyt

Fuente: Senescyt

Por otro lado, en el ecosistema existen además Aceleradoras, cuyo rol es el de ofrecer a los emprendedores, recursos, conocimiento y apoyo a través de programas de trabajo con mentores. Otra de sus características es la de facilitar a los emprendedores contactos de inversores que pueden valorar su proyecto. En otras palabras, las aceleradoras lo que hacen es dar un impulso a los emprendimientos dinámicos; en el país actúan como aceleradoras como Kruger Labs, el Centro de Competitividad e Innvoación, entre otras.

En lo que tiene que ver con financiamiento, en el país existen entre otras, la Red Ecuatoriana de Inversionistas Ángel (Ángeles EC) la que tiene como misión facilitar el acceso de los emprendimientos dinámicos a financiamiento inteligente.

A nivel mundial existen sitios los cuales incentivan el emprendimiento y la innovación (ver Ilustración 3).

Ilustración 3. Ecosistema para el emprendimiento e Innovación

Por otra parte, el sector privado en el Ecuador a través de la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI), misma que funciona articulando a 80 actores del sector público, privado y la academia, construyen la estrategia de emprendimiento e innovación 2020. Dicha Alianza opera bajo el modelo de red, en la que la retroalimentación, la voluntad y el compromiso de cada parte resultan fundamentales.

La AEI apoya al emprendimiento en el país a través de varios programas, entre ellos y en lo que tiene que ver con financiamiento cuenta con el fondo RE-EMPRENDE, que nació con el propósito de apoyar a los emprendedores cuyos negocios se vieron afectados por el terremoto que golpeó la costa del Ecuador el 16 de abril de 2016. Este programa pretende impulsar a los afectados en el reinicio de sus actividades productivas de una manera innovadora, mediante financiamiento productivo y asistencia técnica; y, para ello cuenta con los aportes de empresas del sector privado. A un año del terremoto Re-Emprende ha beneficiado a 1.309 comerciantes, con USD 1.500.000 millones invertidos y USD 1.669.064 millones en créditos otorgados. Con asistencia técnica que ha beneficiado a 1.927 comerciantes.

Desde el gobierno local, también hay iniciativas a favor del ecosistema, según Javier Albuja Coordinador Técnico de La Agencia de Promoción Económica (CONQUITO) los servicios de Emprendimiento e Innovación que brinda el Municipio de Quito, nacieron en el año 2003 como componentes para poder crear un Ecosistema de Innovación que no existía en la Ciudad, articulando a varios actores como la academia, el sector público, el sector privado.

A través del programa Empretec CONQUITO da capacitación a empresarios y personas que requieren de asesoría técnica en sus emprendimientos. Dicho programa es de la ONU y utiliza la metodología “aprender haciendo” diseñada exclusivamente por la Universidad de Harvard para identificar, formar y apoyar emprendedores. Según Javier Albuja en 2016 se impartieron 12 talleres beneficiando a 360 personas. Además imparten talleres a emprendedores desde la etapa inicial en: Ideación, Puesta en Marcha, Finanzas e Imagen Corporativa todos para beneficiar a los emprendedores en sus negocios y de esta manera en el futuro sean los que creen puestos de trabajo.

Para el Coordinador Técnico de CONQUITO, la ciudad está encaminada a tener un Ecosistema de Innovación maduro, actualmente se encuentra en construcción y cada vez hay más empresas que se suman, pero todavía faltan recursos. Lo que le preocupa a Javier Albuja es que actualmente hay algunas instituciones que dan esté tipo de servicios para emprendedores y se está convirtiendo en un tema de moda, que hace que pierda el verdadero objetivo de dar apoyo a personas que deciden emprender. Llegar a ser de Quito una ciudad competitiva conformando un Ecosistema de Innovación Local óptimo es la meta y se está trabajando para ello.

Sin duda la articulación “triple hélice” (academia-sector público y sector privado) permite trabajar en conjunto para mejorar la competitividad de la ciudad, de acuerdo al Informe del Banco Mundial “Ciudades Competitivas para Empleos y Crecimiento” a través de un modelo mixto público-privado se puede obtener liderazgo en el desarrollo económico de las ciudades, en donde existan responsabilidades compartidas entre el gobierno local, asociaciones empresariales e instituciones privadas.

Cabe recalcar que de acuerdo al Ranking 2016 de América Economía de las Mejores Ciudades para hacer Negocios, Quito ocupó el puesto 27 y Guayaquil el puesto 39 de 52 ciudades. En este índice se tomaron en cuenta aspectos como Servicios a Empresas, Infraestructura y Conectividad, Capital Humano, Poder de marca, Marco Social y Político, entre otros. Ciudades como Bogotá y Lima se posicionaron entre las 10 primeras, en el puesto 5 y 8 respectivamente.

Un Ecosistema de Innovación no solo tiene su base en los Startups sino también en empresas ya establecidas que deciden emprender. De acuerdo al Informe del Banco Mundial “El Emprendimiento en América Latina: muchas empresas poca innovación” realizado en el año 2014, dos de cada tres trabajadores en la región es autónomo o un pequeño empleador, la proporción de empresas registradas formalmente también es comparativamente grande. Pero pocos de estos emprendedores llega alguna vez a contratar a un trabajador. La mayoría siguen siendo muy pequeños incluso tras décadas de operación.

Según este mismo informe un emprendedor exitoso es aquel que transforma las ideas en empresas comerciales rentables un proceso que requiere la capacidad de innovar, introducir nuevos productos y explorar nuevos mercados. La generación de puestos de trabajo de calidad obedece mayormente a estos emprendedores, aunque este proceso tiene mucho menos vigor en América Latina que en otros lugares.  Las firmas exitosas permanecen siendo pequeñas en la región, aquellas con 40 o más años de actividad emplean a alrededor de 110 personas, mientras que en Asia Oriental emplean a cerca de 170, en Europa oriental a alrededor de 220 y en países de alto ingreso, a 250.

Las principales naciones exportadoras de la región, como Chile, Colombia y México, el porcentaje de empresas que eligen exportar es mucho menor que lo esperado dado su nivel de desarrollo. Países como Ecuador, Jamaica, México y Venezuela introducen o desarrollan productos nuevos a un ritmo que es menos de la mitad que en países como Tailandia.

Con la excepción de Brasil, que invierte el 1% de su PIB en Investigación y Desarrollo (I+D), en promedio la región invierte mucho menos (por debajo del 0,5 por ciento), es decir un tercio el nivel de China y un cuarto el nivel de los países de ingreso alto. Más aun, el gobierno, en contraste con el sector privado, lleva a cabo la mayor parte de la inversión latinoamericana en este ámbito. Los emprendedores transformacionales serán muy importantes en este esfuerzo, el futuro de América Latina dependerá de contar con muchos más.

Conclusión:

Los Ecosistemas de Innovación en el contexto Latinoamericano requieren políticas activas nacionales y locales  de innovación, las mismas que se deben establecer como prioridad.  La región presenta atrasos en cuanto a indicadores de innovación como: inversión pública y privada, empresas que innovan, patentes y licenciamiento, por lo que los gobiernos de América Latina deben seguir promoviendo mejores políticas públicas, que permitan que la innovación suceda más rápido, y el sector privado debe tener en cuenta que ya la innovación no es una opción, sino una necesidad.  El cambio cultura, que las empresas entiendan prioricen y cuenten con herramientas para innovar es clave y prioritario.

No tener miedo al fracaso es otro de los obstáculos que hay que vencer, se necesita pasar por las experiencias de aprendizaje que deja el fracaso para convertirse en emprendedores e inversionistas exitosos. También hay que mejorar la calidad de los emprendimientos; los expertos recomiendan pensar en emprendimientos de alto valor agregado, con impacto, que sean dinámicos y escalables; y de esta manera se conviertan en exitosos.

[1] Innovación abierta, Carlos Marqueríe

[2] Emprendedores, ¿cuántos Ecosistemas de Innovación hay en el mundo?

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Autor

María José Cabrera

Twitter@majokbrera

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