Tuesday July 14 2020
2020-06-18
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COVID – 19: Efectos en la economía Ecuatoriana

Por: Nathalie Cely
 NathalieCely

Ecuador ha experimentado dos años de menor crecimiento, mayor endeudamiento y tibios cambios estructurales. Pareciera que el Gobierno le ha dedicado poco capital político y concentración a la economía, a reducir el déficit fiscal, estructurar adecuadamente la deuda (con vencimientos a corto plazo), el empleo y la competitividad. Es en esta situación, que el Coronavirus provoca un tsunami, la pandemia del COVID-19 ha afectado dramáticamente la economía de los países, en Ecuador, según estimaciones macroeconómicas de organismos internacionales (ver tabla 1), se espera un deterioro de la economía, con una tasa de pobreza esperada para el 2020 del 6.3% y una tasa de desempleo del 6.5% para el mismo año.

Tabla 1: Estimaciones indicadores macroeconómicos Ecuador

Fuente: *Estimaciones Banco Mundial, FMI

Ecuador sufre un shock externo de grandes dimensiones (se estima en US.4000 millones dependiendo del precio esperado de recuperación del petróleo), que provoca un serio problema en su balanza de pagos. Si bien las importaciones se reducirán ante el cierre temporal la economía y la menor demanda esperada de las mismas, no es suficiente para amortiguar la pérdida de divisas de los sectores ya mencionados. Por otra parte, las exportaciones privadas que hasta marzo habían experimentado crecimiento a pesar de los menores precios del camarón y banano, se vieron afectadas por el confinamiento de más de 60 días y se ha estimado en una reducción del 25%, particularmente en el sector de las flores. El segundo shock es el decrecimiento del consumo interno por la cuarentena, lo que se traduce en menores ventas. Esto impacta de manera especial al comercio, servicios, manufactura (ver gráfico 1).

Gráfico 1: Afectación en ventas por sector – Millones de dólares

Fuente: Servicio de Rentas Internas (SRI)

Como si eso fuera poco, el oleoducto sufrió un paro repentino, y el sector minero se reduce al 30% de su capacidad operativa. Recordemos que en el país, el empleo de calidad es de 3.100.000 aproximadamente, esto es el 38.8% de la PEA, y el subempleo y otro empleo no calificado representa el 46% de la población económicamente activa (INEC 2019). Justamente los sub empleados y los llamados otro empleo no calificado, son los más afectados por la cuarentena y el COVID, ya que se encuentran ante el dilema de morir de hambre o infectarse con el coronavirus. 

Si bien ningún gobierno estaba preparado para hacer frente a la pandemia del COVID-19, la reacción inmediata del Gobierno ante la crisis fue torpe por decir lo menos, existiendo ya experiencias eficientes en otros países como Corea del Sur. Por las declaraciones de la ex Ministra de Salud, podemos concluir que al inicio de la pandemia se minimizó el impacto del COVID-19, y no se asignaron recursos a tiempo. La captura de la información sobre los infectados, muertes y recuperados fue inexacta, y no permitió tomar decisiones oportunas. Esto también demuestra el bajo nivel de digitalización de la economía, en particular del Gobierno, que no pudo usar la tecnología, como lo había hecho Corea del Sur y otros países con éxito, para poder definir estrategias efectivas. Ecuador no tiene espacio fiscal ni ahorros para hacer frente a esta crisis que hará que el país pueda decrecer entre el 5 y 7% de acuerdo a varios estudios del FMI, Goldman Sachs, entre otros (ver gráfico 2). La respuesta del Gobierno fue pagar capital e intereses a los poseedores de nuestra deuda, justificando que el plan del FMI y otros multilaterales traerán 2.500 millones a la economía. 

Richard Martínez, Ministro de Finanzas y Economía, hace el anuncio de pago de la deuda, el mismo día que el FMI y el Banco Mundial abogan por la condonación de la deuda a los países más pobres. No soy partidaria de un default desorganizado, pero sí condeno el pago de intereses y capital para que sólo se nos alivie de la carga de intereses durante el 2019. Es claro que Ecuador no puede pagar su deuda, no porque no quiera, sino porque las condiciones actuales no lo permiten. 

Gráfico 2: Estimaciones Decrecimiento del PIB

En respuesta a la crisis, el Gobierno Nacional envía dos proyectos de Ley orgánica a la Asamblea, la una llamada humanitaria y la otra de ordenamiento de las finanzas públicas. La primera de humanitaria tenía poco, ya que cargaba de impuestos a los empleados formales desde aquellos que ganaban US.500 mensuales, es decir afectaba a clase baja, media y alta. La contribución de los ciudadanos era mayor que la de las empresas que se verían obligadas a pagar una contribución del 5% de quienes tuvieran utilidades mayor a US.2.5 millones. En relación al proyecto orgánico de las finanzas públicas ya me he referido en un anterior artículo. 

En, mayo 17, ambas leyes fueron aprobadas por la Asamblea, eliminando el capítulo de los impuestos, y la de las finanzas públicas con las correcciones que se debían hacer en término de las autonomía de las instituciones y gobiernos locales clasificados como Sector Público No Financiero en el proyecto de ley. Así también, se pararon las intenciones del Ministerio de Finanzas y Economía de convertirse en el único rector de la planificación e inclusive algunas atribuciones de control pertinentes a la Contraloría General del Estado.

¿Qué hacer luego de la ley humanitaria no recaudó los US.1200 millones esperados? Pues hay algunas opciones que el Gobierno tiene sin tener que recurrir a la Asamblea. Dichas acciones las he dividido en 2 tipos: Mejorar la liquidez y Fomentar el empleo y la competitividad.

En relación a las acciones para mejorar la liquidez se encuentran: 1) reactivar el sector minero que está trabajando al 30% de su capacidad y vender la participación que tiene el Estado junto con la Empresa Estatal chilena, cuya exploración de la mina de Yurimagua se encuentra detenida por falta de acuerdo entre las partes. Según los expertos, la venta de nuestros minerales, podría generar entre 700 y 900 millones de dólares. 2) Monetizar los activos hidroeléctricos del país, lo que no implica bajo ningún concepto vender o privatizar las mismas, esto podría generar entre Sopladora y Coca Codo, lo que generaría en estudios realizados en el 2017 por Credit Suisse entre US.2.700 y US.2.900 millones. 3) renegociar la deuda a largo plazo, negociando con los tenedores de bonos (Us.17.000 millones) una reducción de la misma, lo que nos generaría un gran alivio entre pago de capital y amortizaciones de intereses. No cabe seguir endeudarnos con China (se ha anunciado un crédito por US.2.500 millones) para seguir pagándoles a ellos mismo capital e intereses, cuando podría entrar dentro de la renegociación mencionada. Todos estos esfuerzos requieren de un equipo de expertos que tengan capacidades de negociación y conocimiento para poder ejecutar tan ambicioso plan. 

El segundo eje, es el más complicado que es fomentar el empleo y la competitividad ante el nulo espacio fiscal. El  banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS) podría ser un dinamizador del sector privado, inyectando recursos a través del mercado de valores, apalancando su portafolio de créditos quirografarios, bonos del Estado y su cartera inmobiliaria. Así también, el Gobierno debe proponer en base a un acuerdo tripartito (trabajadores, empleadores y Gobierno) modalidades laborales que estén acordes a la economía digital y a los nuevos tiempos. Si bien esto necesita cambio de ley, si no existen discusiones serías que empiecen ahora, y que le permita al nuevo gobierno elegido en febrero del 2021 tomar acciones. Mayor flexibilidad, sin un reentrenamiento de la fuerza laboral y un seguro de desempleo oportuno, crearán mayor inequidad de la ya existente.

Finalmente, se deben sentar las bases para una verdadera economía digital, bajando los impuestos al acceso a la tecnología y fomentando la creación de capacidades digitales y de innovación en empresas y ciudadanos. Los derechos de acceso a la Internet y a la generación de capacidades digitales son derechos básicos en esta nueva era digital. El Gobierno, sector privado, academia y sociedad civil deben construir una Agenda de Transformación Digital, que le permita al Ecuador aprovechar las ventajas de la nuevas tecnologías, caso contrario habremos perdido la oportunidad de desarrollar un sector clave para nuestra convalecencia y para la recuperación económica y generación de empleo.

Por: Nathalie Cely
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