Sunday October 20 2019
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Ciudades competitivas; ¿Por qué es necesario una hoja de ruta?

Por: Max Nuñez Tomaselli

La competitividad cada vez es un concepto que recae menos en el ámbito nacional y se concentra más en el ámbito local. El concepto de ciudad competitiva ha evolucionado en los últimos años, según el Banco Mundial de las 750 ciudades más grandes del mundo la tercera cuarta parte de ellas registraron un ritmo de crecimiento más alto que sus economías nacionales; precisamente es en las ciudades donde se genera el 75% de los nuevos empleos del sector privado, de ahí la importancia de crear política pública local enfocada en fomentar retener, atraer y expandir el sector privado.   El estudio del Banco Mundial resalta, además, que las ciudades de mayor éxito tienen algunos rasgos en común que hicieron posible el salto cualitativo hacia economías locales competitivas:

  1. Un crecimiento económico acelerado: En el 10% superior de las ciudades más competitivas, el producto interno bruto (PIB) per cápita anual aumentó un 13,5 %, en comparación con un 4,7 % en una ciudad promedio.
  2. Un aumento del empleo excepcional: En el 10% superior de las ciudades más competitivas, la tasa de empleo anual creció un 9,2 %, mientras que en el restante 90 %, el porcentaje llegó solo a un 1,9 %.
  3. Un incremento de los ingresos y la productividad: En el 10 % superior de las ciudades más competitivas, el ingreso promedio disponible de los hogares aumentó un 9,8 % al año.
  4. Son imanes que atraen la inversión extranjera directa (IED): El 5 % superior de las ciudades más competitivas obtuvo la misma cantidad de IED que todo el 95 % inferior.

Por lo tanto, trazar una hoja de ruta para mejorar la competitividad de una ciudad es fundamental, en especial en países en desarrollo donde la optimización de los recursos es una ineludible. El camino lógico empieza en la articulación de los actores, la coalición de los sectores productivos, académicos y sector público es de suma importancia en un proceso ordenado y de consenso. Una práctica común, más aun en ciudades pequeñas, es tener a cada actor con agendas dispersas y poco integradas, un ejemplo frecuente es cuando la brecha entre la demanda de capital humano del sector productivo no está atado a la oferta de profesionales y carreras académicas disponibles, se satura el mercado de profesionales de un número reducido de profesiones y se cubre el déficit de capital humano con profesionales externos. En un segundo momento determinación de las ventajas productivas locales debe apuntar a potenciar los sectores económicos de mayor crecimiento y generación de empleo, este punto es fundamental dado que el error muchas veces es querer apuntar a potenciar todos los sectores, lo cual resulta en esfuerzos aislados y de poco impacto. Las ciudades de éxito tienen niveles de especialización en un número limitado de sectores económicos, basando su crecimiento en la ampliación de su tejido productivo con mayor potencialidad de expansión y generación de empleo de calidad.   Un tercer momento y quizás el más importante una vez definido el diagnóstico y la vocación, es el seguimiento y medición, como los actores definen sus responsabilidades y compromisos de trabajo, como se establecen métricas e indicadores de avance que les permita compararse con otras ciudades, como se desarrollan objetivos y agendas alcanzables en el mediano y largo plazo, todo esto bajo una permanente comunicación y coordinación. Estos factores resultan obvios, sin embargo, en la práctica resultan complejos y requiere de un permanente compromiso de trabajo, pasando del interés institucional al interés colectivo.

Cuando menos referimos a las responsabilidades de cada actor que compone una estrategia para mejorar la competitividad, de igual forma se identifica algunas acciones que de igual forma son comunes en las ciudades de mayor éxito económico. Al hablar de gobierno nacional por ejemplo la política comercial, laboral y tributaria son un factor importante el momento de querer atraer capital extranjero, sin embargo, la competitividad no se basa en una simple oferta de deducciones y beneficios tributarios, otros factores como la infraestructura, el desarrollo del capital humano,  y la normativa vigente para la inversión, son algunos de los planteamientos que el estado debe equilibrar para generar mejores condiciones para el crecimiento local. A nivel de gobiernos locales el manejo del suelo, las normas ambientales y la tramitología, así como el de las estrategias de desarrollo productivo e de inversiones son responsabilidades que los gobiernos locales deben equilibrar para un mejor funcionamiento del sector privado. Por su parte las empresas y la academia cierran este círculo con la predisposición de generar mejores procesos de producción e innovación y mejorando las capacidades del capital humano disponible.

Responsabilidades institucionales para mejorar la competitividad

Bajo este contexto en el Ecuador la importancia de que las ciudades mejoren sus niveles de competitividad permitirá que exista mayor empleo y producción dentro de cada ciudad. Quito por ejemplo es la ciudad que mayores ingresos perciben por habitante un 33,3% más que la media de la población en el Ecuador. Reducir la brecha que actualmente existen entre las grandes y pequeñas ciudades debe ser un objetivo común, la importancia de buscar políticas que incentiven y potencien el sector privado es inherente, generar mejores empleos es el objetivo. Es momento de pensar con mayor énfasis en estrategias y agendas locales consensuadas, la competencia justa es el camino a la excelencia y la persistencia es el vehículo para tener ciudades más competitivas, incluyentes y sostenibles. Hoy la competitividad del país también se la construye desde las ciudades.

Ingreso per cápita por ciudades

Autor

Max Núñez Tomaselli

Twitter@maxnt19

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